En el proceso de búsqueda, elección y contratación de un servicio profesional, es bueno contar con información actualizada sobre cómo se encuentra el mercado y a qué precio se están intercambiando dichos servicios.

Esta información nos da una idea de precios mínimos, de tarifas promedio, de las diferentes calidades a las que se puede optar, etc.

¿Cuánto cuestan los servicios profesionales de los detectives privados? ¿Cuáles son sus tarifas? ¿De qué precios u honorarios (los detectives ameritan honorarios) estamos hablando? ¿Son caros?

DETECTIVES PRIVADOS TARIFAS

Difícilmente encontrará en internet, en la web de alguna empresa o agencia de detectives privados un listado con las tarifas que cobran. Recuerdo que hace años, una conocida asociación profesional sí que tenía publicada una lista orientativa de los servicios más solicitados y sus correspondientes honorarios. El listado no estaba muy ajustado a los precios reales que se cobraban en el mercado, y con el tiempo llegó a desaparecer. No hace mucho, tuve conocimiento de la web de un despacho de detectives del norte, que muestra sus precios orientativos en función de la experiencia del detective que escoja el cliente:

detective junior (menos de x años de experiencia) x’ € la hora, detective senior (más de y años de experiencia) y’ la hora.

No inspira demasiada confianza ¿verdad?. No se preocupe, no es lo habitual. Lo normal es que las investigaciones las realicen detectives experimentados, para que los resultados sean óptimos.

Antaño, diversos colectivos de detectives ofrecían un listado de honorarios o aranceles recomendados. Con el tiempo estos listados desaparecieron, puesto que parecían poner en peligro la independencia del profesional para determinar sus propios honorarios.

¿Tienen los detectives privados tarifas de precios o listados de honorarios?

Para algunos servicios estandarizados, sí pueden darle un precio tarificado, sin embargo, generalmente los presupuestos son a medida, ya que es muy difícil reflejar en un listado lo que requiere de un estudio personalizado y un concienzudo análisis.

Como adelantábamos hace un momento, hay servicios profesionales de investigación cuyo presupuesto se puede reducir al cálculo de un número de horas y a la suma de una previsión de gastos (kilometraje, dietas, peaje, hotel, y todo aquello que el caso concreto requiera).

Ejemplos de estos servicios son los casos privados (infidelidad), familiares (relacionados con la custodia de menores, etc), laborales (bajas fingidas, absentismo laboral), económicos (acreditación de fuentes de ingreso en economía sumergida) etc.

En resumidas cuentas, estaríamos hablando de todos aquellos casos que requieran principalmente de servicios de observación y control (vulgarmente denominados “seguimientos”).

Para estos casos será posible dar una estimación en función de las horas y días contratados, sin embargo, ¿cómo se presupuesta la localización de una persona que ha desaparecido voluntariamente (un moroso profesional, por ejemplo)?, o ¿cómo se le pondría precio a una investigación patrimonial de una persona, que administra numerosas empresas?

En estos casos, es difícil cuantificar y presupuestar el servicio profesional.

“Paquetizarlo” sería casi imposible, puesto que son tantas la variables a tener en cuenta que no se puede precisar a priori, especialmente cuando las investigaciones varían sustancialmente unas de otras y éstas acaban tomando derroteros insospechados.

Resumiendo, si el servicio solicitado se fundamenta en un seguimiento (servicio de observación y control), como ya introduje, lo normal es que le vayan a cobrar por horas o por días completos, a los que habrá que sumar gastos de kilometraje (si hay que salir de la ciudad o municipio donde se inicie), gastos de dietas (si las horas de comida tienen lugar durante el seguimiento o desplazamiento).

Si el servicio incrementa su complejidad, requerirá de un mayor número de gestiones profesionales de investigación, no sólo de controles, gestiones como: análisis de estados financieros, screening de registros, ingeniería social, etc.

Estos servicios aun siendo más difíciles de presupuestar, también pueden ajustarse analizándose cada caso concreto.

DETECTIVES PRIVADOS ECONÓMICOS

En cuanto a determinar si los precios (honorarios) de los detectives privados son caros o baratos, cabría reflexionar sobre lo siguiente: ¿qué le supone solucionar su problema?

Si la solución de su problema es recuperar una importante cantidad de dinero, o recuperar la custodia de su hijo menor de edad, o cazar a ese trabajador que se da de baja para emprender una reforma en su domicilio; pienso que le resultaría caro no poner fin a dichas situaciones, y que resolverlas le saldría muy barato.

La mejor forma de salir de dudas sobre lo que cuestan los servicios de los detectives privados, los precios, tarifas o, como hemos visto, los honorarios que ameriten, será llamar a una agencia de detectives de Sevilla, Madrid o la provincia en la que quiera contratar dichos servicios.

Un profesional le asesorará sobre, primeramente, la viabilidad legal de su investigación, ya que todo encargo recibido por una agencia de detectives debe respetar escrupulosamente la legalidad vigente (legitimidad del encargo), tras esto le mostrará un plan de acción inmediato y le dirá cuánto costará realizar la investigación.

CUÁNTO CUESTA UN DETECTIVE PRIVADO

Hace poco, me comentaba un investigador privado cómo un cliente le preguntó, o, mejor dicho, le solicitó que le cobrara en función de los resultados obtenidos, es decir, “te pagaré tanto si obtienes la información o las pruebas que necesito, y si no las consigues te pagaré tanto menos o nada”.

¿COBRAN EN FUNCIÓN DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS?

  • ¿Cobran los investigadores privados en función de los resultados obtenidos?
  • ¿Si así lo hicieran, qué implicaciones o consecuencias tendría ésto?

Comencemos por las implicaciones que tendría cobrar por resultados. En económicas, cuando estudiamos la asignatura “microeconomía” observamos que el objetivo de los usuarios es maximizar la utilidad de los productos y/o servicios que adquiera o contrate, esto no es más que sacar el máximo provecho dado que los recursos que tiene son limitados. En cuanto a las empresas, éstas buscan maximizar sus beneficios, que viene a ser más o menos lo mismo: obtener el máximo rendimiento de unos recursos productivos limitados y unos costes. Ambos intereses colisionan, pero pueden llegar a un punto de equilibrio en el que ambos actores lleguen a un precio que satisfaga al primero y que haga que le traiga a cuenta al segundo producir el bien u ofrecer el servicio. En este conflicto de intereses, o de maximización de la utilidad y del beneficio llega el dilema de si debería poder ofrecerse cobrar por resultados o no:

El que mayor beneficio obtendría de esta ecuación, acuerdo o relación económica sería el cliente, quien si no consigue lo que busca verá reducidos sus costes y no agotará el limitado presupuesto que reservó para la contratación del servicio.

Beneficios para la empresa: ofreciendo esta posibilidad, podría incrementar la utilidad potencial percibida por sus clientes potenciales, diferenciando su servicio de la competencia; eso sí, a costa de tener que ver mermados considerablemente sus ingresos cuando no obtenga los resultados esperados, viéndose obligado a trabajar en esos casos para sólo cubrir costes.

Estas son algunas implicaciones económicas, sin embargo, hay muchas otras, como por ejemplo que si una empresa trabajara en función de resultados, podría tratar por todos los medios de obtener éstos antes que perder tiempo y dinero en un servicio poco o nada rentable, y es aquí donde podría surgir la picaresca y el fraude hacia el cliente.

Imaginen que, el investigador privado “X” le ofrece a su cliente “Y” trabajar por resultados, para lo cual, el investigador se compromete a cobrar “x” si obtiene las pruebas que precisa su cliente “Y”, o cobrar “y” si no consigue las pruebas (no se dan esos hechos).

Ante esta tesitura, el investigador privado debería hacer todo lo posible por obtener las pruebas, pero ¿qué sucedería si las pruebas que busca no existen? Por ejemplo, imaginen que la pruebas a conseguir sean la infidelidad del cónyuge del cliente, o que éste sea empresario y lo que busque es obtener las pruebas necesarias de que su trabajador “Z” está incurriendo en una baja fingida.

Aquí surgiría un problema, puesto que la obtención de los resultados no dependería aquí de la pericia, habilidad, experiencia o conocimientos del investigador privado, sino de dependería principalmente de que los hechos en cuestión se estén produciendo o no. Por consiguiente, si un profesional se aventurara a cobrar por resultados que no dependen de él mismo, no estaría ofreciendo un servicio profesional, sino que estaría literalmente jugándose a los dados cobrar o no por realizar un trabajo.

Si los hechos no dependen de él mismo, ¿qué podría hacer para incrementar las probabilidades de éxito y no quedarse sin cobrar? A nadie le sorprenderá las consecuencias que traen situaciones de este tipo, el investigador tratará de alterar el resultado para que le beneficie y pueda cobrar: forzará o retorcerá la situación hasta crear o manipular pruebas falsas.

La razón básica y fundamental por la que los detectives o investigadores privados NO cobramos por resultados es precisamente la incuestionable garantía de que el dinero no altera nuestros resultados, puesto que cobramos lo mismo se produzcan los hechos que busca el cliente o no, plasmándose en nuestros informes única y exclusivamente lo que observamos y podemos acreditar.

Por último, nos queda por resolver el primer interrogante que planteábamos y que dejamos para el final:

¿Cobran los investigadores privados en función de los resultados obtenidos?

Muchos sí, y en un sector muy concreto: el de las mutuas y aseguradoras.

¿Por qué?

En mi modesta opinión, al ser el sector de las aseguradoras un sector muy importante para las agencias de detectives privados, al poder ofrecer un importante volumen de trabajo, algunas empresas de detectives verían una ventaja competitiva en ofrecerse con esta remuneración variable (positivos y negativos, o lo que es lo mismo, obtener resultados positivos o que beneficien al cliente, u obtener resultados negativos o que no beneficien al cliente). El origen de esta práctica realizada por muchos despachos y empresas aseguradoras podría proceder de un requerimiento o propuesta de la propia aseguradora.

¿Qué consecuencias trae ésto?

Principalmente, este “sistema” de remuneración trae consigo una importante disminución de los márgenes que los despachos de detectives pueden obtener, lo que redunda en honorarios-basura para sus detectives. No digo que estos despachos de detectives no obtengan beneficios, los obtienen sin duda, si no no se prestarían a ello, pero se ven “obligados” a pagar a sus detectives unos honorarios que rozan lo que cobra una empleada doméstica por hora (o menos) si los resultados no son los que busca el cliente.

Sospecho que ésto no sólo trae consigo “honorarios basura”, sino que también puede traer consigo fraude, puesto que a nadie le sorprendería que quien se prestara a cobrar poco o nada realizando un trabajo que no depende de él mismo, llegara a, por ejemplo, en lugar de realizar un control de 10 horas (lo pactado con el cliente) hacer un servicio de una hora: media hora en el inicio del servicio y media hora en el final, realizando filmaciones de ambos eventos y, caso cerrado: el investigado no salió del domicilio (resultado negativo, cobrándose el mínimo acordado por UNA hora de servicio, en lugar de 10). Así sí le saldría rentable.

Tras lo aquí descrito, no nos queda otra cosa que recomendar a los clientes no solicitar este tipo de remuneración, puesto que los despachos de detectives serios jamás se prestarán a ello y, si eres uno de esos despachos que ofrece a las aseguradoras trabajar por positivo o negativo, como ya sabrás perjudicando al sector de esta forma no haces otra cosa que perjudicarte a ti mismo. Comprendo que te hayas visto obligado a ello puesto que conozco el sector y sé que muchos no tenéis otra opción que pasar por el aro, pero, plantéate por ti mismo y por tus compañero decir “no”.

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