A los detectives privados, se nos suele imaginar y describir como personas misteriosas, herméticas, etc.

En ocasiones, se nos imagina como personas vinculadas a círculos secretos.

Nada más lejos de la realidad.

Los detectives privados somos profesionales íntimamente ligados al Derecho, quienes, como muchos otros profesionales (abogados, médicos, arquitectos, etc), han tenido que labrarse una educación universitaria con la que poder ejercer su profesión y ofrecer sus exclusivos servicios (entendiendo esta ‘exclusividad’ como que ningún otro profesional puede ofrecer y desarrollar nuestros servicios sin poseer la habilitación profesional de detective privado, expedida por el Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil).

Los detectives privados sí nos caracterizamos por ser personas bastante discretas, reservadas y algo celosas de preservar nuestra imagen alejada de flashes y focos.

Para nosotros, es muy importante -por ejemplo- mantenernos alejados de las redes sociales, la prensa y la televisión. De lo contrario, nuestra imagen personal podría estar comprometida y nos impediría trabajar en nuestro medio: la calle, las empresas, etc.

Si alguna vez ha visto en TV la entrevista de un detective privado, y éste ha mostrado abiertamente su rostro, seguramente sea porque este detective no trabaja en la calle, o no piensa hacerlo, puesto que nuestra imagen es una de las herramientas más importantes que tenemos (la principal es la inteligencia, combinada con un agudo sentido común, profundos conocimientos de ingeniería social, metodología investigativa y ciencia probática).

Algo parecido sucede con las imágenes de supuestos casos reales que algunos de estos detectives ‘mediáticos’ exhiben en estas entrevistas: no son imágenes de investigaciones reales. De ser secuencias tomadas de investigaciones reales, estos detectives podrían tener serios problemas con la Agencia de Protección de Datos, y cómo no, con toda persona que pudiera verse identificada (aunque sea vagamente, o de manera indirecta).

De ahí que cuando los detectives privados leemos en prensa noticias como la siguiente: ‘Kappa Beta Phi, el club más secreto de Wall Street’, no podamos evitar esbozar una sonrisa y pensar en la ingenuidad del periodista, puesto que de ser ése el club más secreto de Wall Street (o de Portugalete), seguramente que ni el periodista ni quien escribe estas líneas tendríamos la más remota idea o conocimiento de su existencia.

Los verdaderos círculos secretos, son eso mismo: secretos, Haberlos, muy probablemente haylos, pero seguro que se mantienen alejados de los medios, como los detectives privados que patean a diario la calle, los despachos, las empresas.

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