Para los detectives privados en Sevilla, así como para las compañías aseguradoras el fraude es algo tan cotidiano como los siniestros que cubren. Es algo intrínseco, del que saben no poder librarse, de la misma manera que el criminólogo sabe que el delito puede combatirse y reducirse, pero que siempre se cometerán delitos y siempre habrá delincuentes.

Cada año, los clientes de las aseguradoras, pagamos en nuestras pólizas una pequeña cantidad en concepto de pérdidas por fraude. Es lo habitual, lo que hace cualquier empresa cuando calcula el precio de su producto o servicio, calcula los costes (ya sean éstos fijos o variables) para poder cubrirlos y para poder sacar además un rendimiento económico o beneficio. Las aseguradoras, contemplan, e incluyen en sus pólizas, un porcentaje por lo que pierden con el fraude que no llegan a descubrir (cifra negra del fraude) y los costes que les ocasiona investigarlos y tratar de descubrirlos.

Ahí es donde entran los investigadores privados (realizo aquí un breve inciso para recordar lo que comentábamos en otro artículo: todo detective privado es investigador privado, pero el investigador privado que no está habilitado como detective, incurre en intrusismo profesional al ser una figura ilegal) los artífices de que gran parte del fraude salga a la luz y estas compañías no vean peligrar su negocio.

Los detectives privados solemos realizar para estas empresas dos tipos de servicios principales:

  • Verificación de las circunstancias de un accidente
  • Verificación de la situación de un lesionado

Cuando una compañía aseguradora sospecha que uno de sus clientes o asegurado está intentando cobrar una indemnización por un accidente simulado puede encargar a una agencia de detectives que realice una entrevista a los participantes del accidente para poder verificar los datos. El experto entrevistador no tardará en verificar si el accidente fue fortuito o fue fruto de un plan premeditado: obtener una indemnización del seguro. En estos casos, la pericia del investigador le permitirá identificar con claridad el ardid e incluso obtener, desmontando los argumentos esgrimidos por las “víctimas”, la renuncia voluntaria a la indemnización.

Estas empresas, también encargan a las agencias de detectives de toda España el control de aquellos lesionados sobre los que recaigan fundadas sospechas de que pudieran estar cometiendo fraude. Durante estos “seguimientos” (lo que los investigadores privados denominamos técnicamente como “servicios de observación y control”) se verifica el estado de salud de estas personas, llegándonos a encontrar con casos en los que a pesar de haber tenido una lesión importante por la que han perdido gran parte de la funcionalidad de un miembro, como una pierna, no tienen impedimento en salir a correr e incluso competir.

Otra modalidad de fraude, que da lugar a las actuaciones de los detectives son las bajas fingidas; un tipo de absentismo laboral que se da con gran frecuencia en todo tipo de empresas.

Las bajas fingidas se dan cuando un trabajador solicita una baja médica laboral por encontrarse en una situación de incapacidad temporal al estar afectado por una dolencia concreta fingida o inventada. El caso típico sería el de aquel trabajador o trabajadora (se da con idéntica proporción) que precisa de tomarse una “vacaciones extraordinarias” para ya sea realizar unas reformas en casa, o para irse de viaje, o para simplemente ausentarse un tiempo de un entorno laboral “incómodo”.

En estos casos, tras unos días de control del trabajador del que se tengan fundadas sospechas de que pudiera estar cometiendo fraude (contra la Seguridad Social y contra su empresa) podremos acreditar si la baja es fingida o no. Las empresas no suelen equivocarse, generalmente, caso investigado termina resultando un caso de baja fingida.

Por último, me gustaría comentar el absentismo laboral en sentido estricto. Este absentismo se suele dar, por razones obvias, en aquellos trabajadores con mayor libertad de movimientos: los representantes.

Los representantes suelen trabajar fuera de la empresa, en localidades alejadas de las oficinas centrales de su empresa. Para estos profesionales, su oficina está donde se encuentran sus clientes, encontrándose gran parte de su jornada laboral en movimiento, desplazándose para visitar su cartera de clientes o para aumentarla, creando nuevas cuentas.

Muy a menudo, las empresas solicitan los servicios de las agencias de detectives para poder verificar sus sospechas de fraude con respecto a algún representante concreto (o varios de ellos). En estos casos, realizamos un control de los trabajadores para comprobar si llevan a cabo sus responsabilidades y funciones comerciales. Generalmente, cuando una empresa nos encarga un caso de este tipo, nos encontramos con personas que parecen estar de vacaciones. Su jornada laboral viene a ser: llevar a los hijos al colegio, visitar centros comerciales con su mujer, realizar reformas en casa; en resumidas cuentas: hacer de todo menos trabajar.

Si sospecha que su empresa pudiera estar siendo objeto de alguno de los fraudes aquí descritos, llame a la agencia de detectives privados de su localidad. Recibirá de manera gratuita toda la información y asesoramiento necesario para poder solucionar su problema de una manera rápida y efectiva.

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