A diario, muchas personas contactan con agencias detectives para solicitar información y contratar los servicios de detectives privados para descubrir si una persona pudiera estar siendo infiel a su cónyuge, y sobre todo poder acreditarlo, dado que la decisión a tomar (de ruptura) no puede sustentarse únicamente con meras sospechas, sino que requieren que sean irrefutables y determinantes.

La infidelidad o adulterio (del latín, adulterium, o relación sexual voluntaria entre una persona casada y otra que no sea su cónyuge) es algo que en la actualidad se da con la misma frecuencia tanto en hombres, como en mujeres, siendo múltiples la razones que pueden llevar a un hombre infiel (o a una mujer infiel) a “ponerle los cuernos” a su pareja. Sin embargo, David C. Atkins, profesor asociado e investigador de la Universidad de Washington, asegura que los datos de la infidelidad pueden presentar interesantes giros y matices significativos si observamos los géneros en ciertos intervalos de edad. Su estudio sobre la infidelidad arrojó conclusiones como que un 10% de las parejas será infieles a sus respectivos cónyuges, de los que un 12% son los hombres los que cometen adulterio, siendo las mujeres adúlteras un 7%.

¿Cuáles son los signos más comunes de la infidelidad? ¿Hay señales de alarma que puedan evidenciar la existencia de una infidelidad?

Existen unas pautas o patrones que las personas suelen reproducir cuando se introducen terceras personas en una relación. El infiel o la infiel evidenciarán rasgos o conductas como las que a continuación destacamos. Si les parece, a partir de aquí nos referiremos a la persona que está siendo infiel, sea hombre o mujer, como “el infiel”.

Cambio de actitud

El infiel, cuando se involucra en una relación afectiva fuera de su matrimonio, llega a desarrollar un importante cambio, para mal. La pareja percibe que su marido (o esposa) ya no le corresponde afectivamente, mostrando apatía, distanciamiento y hasta rechazo. Esta conducta viene a reproducir, por un lado, la sensación del infiel de que su pareja resulta un estorbo o muro que le impide alcanzar su objetivo de estar o permanecer el mayor tiempo posible con su nuevo “amor”. A esta desagradable sensación de frustración que experimenta el infiel, se le suma el incordio que le supone que su pareja le esté preguntando constantemente por sus ausencias y por su drástico e incomprensible cambio de humor y de postura hacia ella (o él).

Todo este rechazo, apatía y malhumor, además de llevar a un empeoramiento de la relación, a discusiones y silencios prolongados, trae consigo una vida sexual insatisfactoria, o inexistente.

Múltiples ausencias injustificadas

Evidentemente, como reza el refrán: “no sólo de pan vive el hombre”, y las relaciones afectivas precisan de tiempo y, sobre todo, de encuentros. Estas citas, este tiempo, ha de sacarse de algún sitio, encontrándose el infiel ante la necesidad de buscar oportunidades para verse con su amiga o amigo, y de poder justificarlo ante su pareja. Aquí es también cuando nuestros clientes empiezan a ver cosas que no cuadran, como por ejemplo que él diga que ha ido al gimnasio, cuando viene con la mochila y su ropa deportiva casi intacta. O cuando las ausencias “injustificadas” comienzan a multiplicarse, al igual que las coartadas (fácilmente desmontables) que el infiel ha de inventarse, como por ejemplo: necesidad de echar más tiempo en el trabajo, verse con amigos, ir de compras, etc . Esta suele ser otra importante señal de alarma de que algo no funciona y de que el fantasma de la infidelidad acecha en la pareja.

Todo el día pegado al móvil

Hoy en día, es difícil encontrar a alguien que no dependa de una u otra manera de su móvil. Sí, es una realidad innegable: las personas utilizan constante y casi compulsivamente sus móviles, pero, no todas las personas lo hacen casi a escondidas y protegiendo sus terminales con una contraseña que sólo ellos conocen y guardan celosamente. Quienes sufren la infidelidad (o sospechan que pudiera haberla) comienzan a observar como sus parejas vigilan y controlan las vibraciones de su móvil, de una manera extraña, casi furtiva. Su móvil no deja de vibrar, teniendo en ocasiones que hasta incluso apagarlo. El infiel está casi siempre en línea en whatsapp, especialmente cuando no está en casa.

Algunos de nuestros clientes llegan a ver que algo no marcha bien cuando se topan por casualidad con la factura del móvil de su pareja y observan decenas de llamadas a un mismo número, todos los días, a horas en las que casualmente el infiel no está en casa, y si encima estas llamadas se producen a horas “extrañas” como las 7:30 de la mañana, tras salir por las puertas de casa con destino al trabajo, las dudas comienzan a ser clamorosas.

Si observa que su pareja está más pendiente del móvil de lo habitual, chatea más de la cuenta y lo empieza a proteger con contraseña y se lo lleva a todos lados, como evitando de que pueda acceder a él, podría estar ocultando algo.

Excesivo interés en mejorar su imagen

Otro de los síntomas clave de que nuestra pareja pudiera estar “echando una cana al aire” es un cambio de imagen fruto de un excesivo y repentino interés en mejorar su imagen. Sí, apuntarse al gimnasio cuando no se ha hecho nunca deporte, comprarse abundante ropa y/o cambiar de estilo, pueden ser síntomas de que la mejora de imagen no sea algo casual, sino premeditado, con el fin de resultar más atractivo para su nueva amistad.

Nuevas amistades o grupos de exclusión

Sospeche cuando su pareja hace nuevas amistades y se reúne con ellas, estando usted excluido o excluida. Pudiera estar empleando esto como excusa para verse con quien realmente quiere ocultar. Las amistades pantalla son uno de los recursos más utilizados por los infieles, como coartada para justificar sus ausencias y para verse con quienes mantienen una relación, quien puede ser alguien también relacionado con esta nueva amistad. Los nuevos grupos de amistades pueden albergar triángulos de infidelidad.

Otro ejemplo de libro de grupos de amistades en los que usted podría estar excluido son los grupos de compañeros y compañeras de trabajo. Si su pareja comienza a tener reuniones o salidas de compañeros de trabajo, sospeche, especialmente cuando en el trabajo es donde se fraguan y desarrollan la mayor parte de los casos de infidelidad que investigamos.

Todo lo anterior es una aproximación a los principales síntomas de una infidelidad. Si observa que en su relación pudieran estarse dando varios de los puntos presentados, considere profundizar antes de que las dudas y las sospechas puedan hacer mella en su relación, llegando a destruirla, sin saber a ciencia cierta si se ha producido o no una infidelidad.

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