BAJA LABORAL FINGIDA

UN FRAUDE CONTRA SU EMPRESA Y CONTRA LA SEGURIDAD SOCIAL

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BAJA FINGIDA

DESCUBRA CÓMO PONER FIN A ESTE FRAUDE

Las bajas fingidas son una recurrente fuente de encargos para las agencias de detectives privados, recibiéndose casi a diario numerosos encargos para controlar a trabajadores en situación de baja laboral médica por incapacidad temporal.

En un elevado porcentaje, nos hemos encontrado con que el trabajador utiliza fraudulentamente este tiempo destinado a la recuperación de su dolencia mediante el tratamiento prescrito.

Generalmente, estos sujetos suelen emplear este tiempo para trabajar en una segunda actividad laboral, hacer reformas en casa o simplemente tomarse unas vacaciones adicionales fuera de la temporada vacacional, a costa de la seguridad social y ocasionando un grave perjuicio a su empresa.

BAJA LABORAL MÉDICA FINGIDA

La investigación de una baja laboral médica por incapacidad temporal, no es una tarea sencilla. Este servicio requiere de unos profundos conocimientos de probática y de una dilatada experiencia profesional.

Cada baja médica, al igual que cada trabajador, es un mundo, por consiguiente detectar y probar este tipo de fraude es una compleja tarea destinada sólo a profesionales.

QUÉ ES UNA BAJA LABORAL

Una baja laboral por incapacidad temporal es una medida de protección social por la que el trabajador está autorizado para ausentarse de su centro de trabajo y de sus resposabilidades laborales para poder dedicar su tiempo a la recuperación de la dolencia que le afecta.

TIPOS DE BAJAS LABORALES

Desde la perspectiva del detective privado y de la investigación del fraude laboral de la baja fingida, los detectives distinguimos dos tipos principales de bajas laborales: las que están motivadas por una lesión o dolencia física; por ejemplo: aquellas bajas laborales originadas por la fractura de un hueso, un esguince, una lumbalgia, etc, y aquellas bajas fundamentadas en una dolencia psíquica: bajas por ansiedad, o por depresión.

CÓMO DESCUBRIR EL FRAUDE LABORAL

Los detectives privados, en estos casos, realizamos un control del trabajador, para acreditar qué tipo de vida lleva la persona en su periodo de convalecencia.

Generalmente, nos encontramos con personas que no siguen el tratamiento médico prescrito, llevando un tipo de vida que no sólo no es acorde con su proceso recuperativo, sino que en muchos casos es claramente incompatible con éste.

El cometido del investigador privado es la obtención de pruebas:

SERVICIO DE INVESTIGACION DE BAJAS FINGIDAS

PROBÁTICA

La investigación es el medio que lleva al detective al fin: probar unos hechos, una conducta, una situación, etc.

La disciplina probática es el sustento o piedra angular de la investigación, constituye los principios, criterios, métodos y objetos investigativos con los que obtener los resultados de una manera eficaz, eficiente, rápida e irrefutable.

Se trata pues de un elemento fundamental en los estudios de los detectives privados y en su futura praxis.

ACREDITAR UNA BAJA FINGIDA

CRITERIOS PROBÁTICOS

Primeramente, habría que plantearse qué pretendemos probar, estableciendo así el objeto de prueba y los métodos a emplear.

El enfoque que se le da a la investigación de una baja fingida NO es -como podría pensarse- la obtención de pruebas de la simulación de una dolencia o enfermedad por parte del trabajador para conseguir algún tipo de beneficio (vacaciones pagadas a costa de la seguridad social, terminar alguna chapuza pendiente en casa, trabajar en otro lugar, preparar unos exámenes, etc.).

Baja simulada por trabajador

La razón es sencilla: demostrar científicamente que alguien padece algún tipo de dolor es algo prácticamente imposible, así que como no se puede demostrar, ningún abogado (ni detective) debería afirmar algo parecido, puesto que el juez desestimará cualquier argumento en esa dirección.

Así que nuestro enfoque o punto de mira se dirigirá hacia el uso que hace el investigado de su baja médica, para probar si con su conducta está perjudicando y prolongando deliberadamente el proceso de recuperación prescrito.

Por ejemplo: si una persona se diera de baja por una lesión de rodilla y fruto de nuestro servicio de observación y control (coloquialmente conocido como “seguimiento”) observamos que sale a correr, evidentemente, la actividad de correr no es lo más conveniente para el reposo y recuperación de su rodilla.

De esta forma, podremos afirmar que, hay claros indicios de que el investigado no está siguiendo el tratamiento prescrito y voluntariamente está prolongando innecesariamente una situación excepcional: su baja médica laboral por incapacidad temporal.

Todo dato médico es confidencial, por esta razón cuando un trabajador comunica a su empresa que le han concedido una baja médica, ni tiene obligación de comunicar la causa de la baja, ni generalmente lo hace (se suele describir como “enfermedad común”, etc).

ELEMENTOS DE SCREENING Y PRUEBA

El investigador tendrá que realizar su “screening” atendiendo a múltiples objetos de investigación: bipedestación (tiempo que pasa de pie, si tiene alguna dificultad para mantenerse de pie, etc). Capacidad ambulatoria (tiempo que pasa caminando y si tiene alguna dificultad para realizar esta actividad). Flexión y torsión de articulaciones (si gira o flexiona con dificultad las extremidades, tronco y cuello). Levantamiento y transporte de peso (bolsas, niños, etc). Consumo de alcohol (contraindicado con la ingesta de determinados fármacos -como los antidepresivos-), etc. Conducción de vehículos, etc.

A la hora de elaborar el informe, se destacarán aquellas acciones que pudieran estar contraindicadas con una serie de dolencias genéricas.

INFORME Y RATIFICACIÓN

 A la hora de redactar el informe, el investigador privado deberá ceñirse a las observaciones realizadas, a los datos recabados, omitiendo y reservándose para sí cualquier juicio de valor o cualquier deducción, dado que los detectives somos profesionales de la investigación, de la obtención de datos e información y la parte valorativa, fundamentalmente, queda en manos del cliente o del  juez, si el caso tuviere relevancia judicial y tuviera que resolverse en sede judicial.

Los jueces dan por acreditados los hechos, los investigadores, con nuestros aportes, disipamos las razonables dudas que pueda tener el magistrado, dando crédito a una de las posibles líneas fácticas o argumentales. Si me permiten la paráfrasis o adaptación personal del dicho popular:

“El detective propone y el juez dispone”

Es así. Por muy “atadas” que podamos pensar que están la pruebas aportadas en el informe, en sede judicial todo es posible, llegando a ver visto casi de todo tras tantos años de servicio y tantas ratificaciones.

Les dejo a modo de broche de humor del artículo una frase que escuché en sede judicial. Su autor fue un perito (médico) que trataba de defender ante el juez por qué su cliente estando de baja laboral por un serio problema en ambas piernas se pasaba todo el día en la calle de paseo, visitando amigos, tomando cervezas, permaneciendo largo rato de pie, caminando largos trayectos, conduciendo, etc; (eso sí cuando iba a revisión médica iba con muletas, caminando con gran dificultad). Esto fue lo que el médico declaró:

“…la dolencia del paciente mejora notablemente con la actividad. También hay que tener en cuenta que una baja médica no es un arresto domiciliario…”

De manera que, según este “profesional“, sólo la actividad de ocio y esparcimiento facilita la recuperación. Estando contraindicada la actividad laboral…

CONSECUENCIAS DE LA BAJA FINGIDA

Una vez queda suficientemente acreditada la conducta negligente del trabajador, quien retrasa o prolonga indefinidamente su recuperación de una manera voluntaria, haciendo caso omiso del tratamiento prescrito y llevando un tipo de vida y actividad claramente incompatible con la recuperación de su dolencia, la empresa procederá a despedir disciplinariamente al trabajador, perdiendo éste su indemnización o finiquito.

La empresa no sólo conseguirá librarse del trabajador defraudador con el despido disciplinario, sino que además conseguirá restablecer la paz social en la empresa, paz que se quebranta con este tipo de conductas antisolidarias, dado que el trabajo del empleado de baja, suele repartirse entre el resto de plantilla, ocasionando una sobrecarga que adquiere cotas exponenciales cuando, para más inri, son conocedores que su “compañero” ha solicitado la baja de una manera “injustificada”.

Si sospecha que su empresa está siendo víctima de este tipo de fraude, no lo dude: infórmese

BAJA FINGIDA EN EL ANTGUO EGIPTO

 Esta modalidad de absentismo laboral (cuando se acredita la mala fe del trabajador que se acoge a esta medida de protección) no presenta una concentración específica ni en ubicación geográfica (generalmente se piensa que se puede dar más en el sur que en el norte) ni en periodos concretos (crisis, estación, etc), sino que se observa uniformemente repartido por todo el territorio nacional y en cualquier época del año o coyuntura económica.

Los antiguos egipcios ya experimentaban este fenómeno.

Las causas, motivos o justificaciones más habituales de acogerse a una baja laboral por parte de los antiguos egipcios eran: embalsamar a un familiar, haber sido picado por un arácnido (escorpiones, etc), tener que ausentarse para la fabricación de la cerveza que se consumiría en una próxima celebración, no encontrarse en condiciones de trabajar debido a un consumo excesivo de alcohol (embriaguez) o encontrarse mal tras una paliza doméstica (menudo genio gastarían las féminas del lugar).

La historia no recoge si los antiguos egipcios recurrían a algún tipo de medida de control, o de si empleaban profesionales como los actuales detectives privados, pero en la actualidad pocas son las empresas que tras tener fundadas sospechas no recurran a los detectives privados.

Un trabajador en situación de baja laboral por incapacidad temporal constituye un serio problema, pudiendo afectar al normal desarrollo de la actividad económica de la empresa.

La carga laboral del trabajador ausente ha de repartirse entre el resto de la plantilla lo que podría redundar en la sobrecarga del equipo, un pesado lastre que conllevaría una merma de la calidad del servicio prestado o del volumen de trabajo que habría que sacar adelante.

Estas razones llevan a las empresas a contratar a las agencias de detectives privados en cuanto llega a sus oídos que su trabajador pudiera no estar siendo honesto con la empresa.

En estos casos, un simple control del trabajador de baja permite a la empresa salir de dudas y, en el caso de que estuviéramos ante una baja “fingida” tomar cartas en el asunto y proceder al despido disciplinario del trabajador desleal.

En nuestra experiencia, las empresas que deciden contratar nuestros servicios para controlar cualquier caso sospechoso de ser una baja fingida obtienen múltiples beneficios.

Desprenderse del desleal empleado que ha perturbado al normal desarrollo de su actividad económica le permite ahorrarse a su empresa la indemnización que hubiera tenido que pagarle si en lugar de un despido disciplinario se hubiera tratado de un despido ordinario.

Por otro lado, la empresa consigue lanzar un importante mensaje al resto de la plantilla: ante cualquier sospecha de fraude emplearemos todos los medios legales para restablecer el normal desarrollo de la actividad económica de la empresa, mensaje que capta con rapidez el resto de trabajadores, quienes tendrán la certeza de que la empresa toma medidas para poner en su sitio a aquellos compañeros que defraudan no sólo a la empresa sino a sus compañeros, teniendo un innegable efecto preventivo y disuasorio.

Si sospecha de que pudiera tener un trabajador en esta situación, no lo dude: consulte con una agencia de detectives privados.

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