En alguna ocasión se habrá preguntado cómo pinchar un móvil o cómo poder pinchar cualquier tipo de teléfono.

A más de uno le hubiera gustado poder tener acceso a los aparatos que hacen posible esto aunque sólo hubiera sido en esa ocasión puntual.

CÓMO PINCHAR UN TELÉFONO MÓVIL

Si ha llegado hasta aquí, seguramente sea por curiosidad. Si lo que le ha motivado a visitar esta página es algo más que la mera curiosidad y su verdadera motivación no es otra que la de aprender a pinchar un teléfono fijo o móvil, siento aguarle la fiesta pero aquí no encontrará satisfacción a este pequeño placer -para algunos-, o necesidad imperiosa -para otros- puesto que en nuestro país es un delito, el artículo 197 del Código Penal: Delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Sí, aunque parezca raro, hay personas que lo desconocen, o que deben considerarlo como una suerte de delito “venial” (como aquellos pecados que tienen una consideración de “menos gravosos” y que por realizarse el alma no es privada de la gracia divina).

Pues bien, en más de una ocasión se nos ha consultado si los detectives privados están autorizados para pinchar teléfonos.

La respuesta es siempre rotunda y monosilábica: No.

Tras una pausa solemne, se le explica al curioso que la interceptación de llamadas telefónicas sólo lo puede llevar a cabo la policía, siempre y cuando medie una autorización judicial, teniendo que estar motivada y cumplir una serie de requisitos tasados (existencia de una causa judicial abierta, se estén investigando delitos graves, etc, etc).

CÓMO PINCHAR WHATSAPP

Es normal que la gente pregunte y tenga curiosidad. En internet circulan innumerables webs que ofrecen y venden programas espía con los que poder espiar conocidos programas de mensajería instantánea como Whatsapp, y si está en internet, y al alcance, no creo que el interesado reflexione mucho sobre la licitud o no de la compra que vaya a efectuar.

No. No se puede pinchar un teléfono, ni el Whatsapp, ni aunque quien lo solicite sea el legítimo propietario del teléfono y de la subscripción, ya sea fija o móvil, puesto que si el terminal es susceptible de ser usado por alguien ajeno al propietario (la razón que debe motivar al propietario al solicitar un servicio así), se estaría incurriendo en el tipo penal.

Es curioso cómo la ley protege la privacidad de las comunicaciones. Es lógico que prohíba la interceptación de llamadas, pero…

¿Sabía que una simple grabación de audio también podría tener una especial protección?

Les pongo un ejemplo: A diario, los detectives privados filmamos a nuestros investigados con nuestras videocámaras.

Los filmamos en la calle, en sus puestos de trabajo, en sus desplazamientos, cuando se toman una cerveza en un bar, etc.

Los filmamos en cualquier situación que requiera documentarse para poder acreditar los hechos o conductas privadas que se nos encarga controlar y probar.

Si el investigado se sienta con su amante en la terraza de un bar, lo filmamos y dejamos constancia de todo en vídeo, ya sea a larga distancia (podemos filmar desde una distancia considerable gracias a potentes zooms) o a corta distancia, sentados en la mesa de al lado (filmando con una cámara oculta).

¿Qué sucede con el audio? ¿Podría un detective grabar el audio de la conversación que está produciéndose en la mesa de al lado?

No. No puede.

Si no se participa de la conversación, no se puede grabar el audio, aunque la conversación se esté produciendo en un lugar público, ni aunque el investigado esté gritando a viva voz.

Su imagen puede grabarse, pero no su audio.

El desconocimiento de la ley, ni exime de su cumplimiento, ni exculpa al infractor.

LA FORMA MÁS HABITUAL DE PINCHAR UN MÓVIL

¿Sabía que hay personas que van a prisión por espiar el móvil de su pareja?

Hoy en día, un smartphone es una inagotable fuente de información de su usuario.

El móvil almacena contactos, llamadas, su duración, mensajes de texto vía sms, como por apps de mensajería instantánea (Whatsapp, Telegram, Facebook messenger, etc), historiales de navegación, historiales de búsqueda, correos-e, etc.

Cuando acecha el fantasma de la infidelidad y la desconfianza ronda la cabeza de alguno de los cónyuges, el móvil de la pareja suele ser uno de los primeros sitios donde “mirar” y buscar la confirmación de nuestras “sospechas”… perfeccionándose el delito de descubrimiento y revelación de secretos (art. 197 CP).

De manera que hay muchas formas de “pinchar” un teléfono, siendo la más simple y extendida: cogerlo y  husmear en su interior, algo que resulta ser tan delito como el primero que mostrábamos.

Si desea averiguar qué sucede, hágalo de manera absoluta y completamente legal: contrate detectives privados.

(Visitas totales: 129, hoy: 1 visitas)