1º Los detectives privados se forman en la universidad

Para la obtención de la licencia de detective privado hace falta superar la diplomatura universitaria de investigación privada (180 créditos), que se imparte en numerosas universidades repartidas por toda la geografía española. Una vez obtenido el diploma, hay que solicitar la habilitación o licencia oficial del Ministerio del Interior que expide a través de la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil.

2º La profesión del detective privado se regula en la Ley de Seguridad Privada: el lugar equivocado

Los detectives privados y el ejercicio de su profesión se encuentran regulados en la Ley de Seguridad Privada. Así que los detectives privados estamos metidos en una ley que compartimos junto con escoltas, vigilantes de seguridad, directores de seguridad, etc. La razón por la que nos han metido en el cajón de sastre de la seguridad privada es la habitual y evidente falta de sentido común del legislador, quien en su día nos metió ahí con calzador, y todavía no nos ha sacado (ni tienen intención de hacerlo, puesto que la ley se acaba de reformar y ahí seguimos, ojo y no será porque no se lo hayamos hecho saber, porque esto lo llevan defendiendo nuestros colectivos profesionales desde 1992).

Los detectives privados reivindicamos que nuestra ubicación normativa y ministerial debería ser adscritos al Ministerio de Justicia, pero, no hay manera. Cualquier día nos meterán en Sanidad, en Trabajo, o en Economía, por la naturaleza de muchas de las investigaciones que desarrollamos (investigación de bajas fingidas, empleo en economía sumergida, patrimonio, etc).

3º A los detectives se les prohibe investigar delitos graves

No se nos permite investigar delitos perseguibles de oficio. Esto es algo tan surrealista como si a un médico privado se le prohibiera tratar dolencias graves y sólo pudiera tratar resfriados y poner tiritas. ¿Se imaginan?. La razón que da nuestro querido legislador (los políticos) es que podemos interferir las investigaciones policiales, etc. Algo absurdo, puesto que por la misma regla de tres los médicos privados podrían interferir también con sus tratamientos, ¿no?.

4º Sin el informe de un detective, muchos pleitos se pierden antes de presentar la demanda

A los detectives privados, nos llama la atención sobremanera cómo muchos abogados presentan demandas sin el informe de un detective privado. Por ejemplo, ¿cómo puede un juez obligar a un señor a que le pase una cantidad económica a su ex mujer o a cualquier otra persona a la que deba dinero, si este señor oficialmente no es propietario de ningún bien (sí que posee bienes muebles e inmuebles, pero se ha cuidado de que nada figure a su nombre) y percibe únicamente ingresos procedentes de actividades económicas que desarrolla en economía sumergida? Por más que el demandante y su abogado le juren y perjuren al tribunal que el demandado está forrado, tiene un abultado patrimonio inmobiliario y que siempre ha desarrollado negocios en negro, el juez si no tiene pruebas, no podrá hacer nada.

5º La inmensa mayoría de los jueces, abogados, fiscales y clientes desconoce todo lo anteriormente expuesto

La inmensa mayoría de jueces, abogados, fiscales y clientes desconoce la figura del detective privado, más allá de los conocidos y manidos estereotipos.

Casi ninguno de los anteriormente mencionados sabría diferenciar entre un detective privado y un intruso. Algo normal si:

  • No saben qué licencia tenemos (por eso, por ejemplo, nunca nos la piden cuando entramos en sede judicial a ratificar nuestros informes).
  • No saben dónde se encuentra regulada nuestra profesión (donde se habla de nuestra licencia, que ya podrían solicitar para poder diferenciar un detective de un intruso)
  • No saben qué servicios podemos ofrecer y desarrollar en exclusiva (donde se nos diferencia de los intrusos, quienes gracias a ésto se pasean a sus anchas por los juzgados españoles).

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