Hoy os traemos un caso real, de los que resuelve a diario DETECTIVES SEVILLA.

Trata sobre cómo tras un divorcio, la mujer se propuso quedarse el ex domicilio conyugal, sin ni siquiera vivir en él.

Me case muy enamorado de mi mujer, pero con los años, la convivencia fue a peor.

Ya no éramos una pareja, más bien dos adultos que estaban compartiendo una vivienda. Hasta nuestros hijos nos veían así.

Mi esposa no quería dar el paso, pero yo sí. Prefería estar solo, que estar con una persona que cada vez que nos cruzásemos por la casa, me mirase con odio y resentimiento.

Hablé con ella y su mirada me dejo paralizado. Me preguntó que a qué se debía ese repentino interés en romper con todo, que por qué ahora. Me preguntó que si tenía a una amante joven por ahí, o si era para humillarla ante los amigos y familiares.

Yo le contesté, que era mejor así, para todos. Que si ya ni nos dirigíamos la palabra y cada uno hacía vida por su parte, que si nuestros hijos ya sabían perfectamente desde hace años que no nos llevábamos bien, que para qué seguir.

Me acuerdo que se sentó y me miró a los ojos con una sonrisa; me señaló que ella se quedaría la casa hasta que encontrase otro sitio donde vivir. Yo no dije nada, pero el que había sido nuestro domicilio conyugal durante tantos años era la casa de mi madre. La que me dejó para vivir con mi familia.

Con tal poner punto y final a esta situación y conseguir la separación, acepté su petición. Esa misma noche, me fui a dormir a un hotel.

Nuestros hijos, cuando se enteraron de la noticia, respiraron aliviados; para ellos era un suplicio vernos todo el día peleados o si no, cada uno en una punta de la casa, sin decirnos ni los buenos días.

Nuestros abogados se pusieron manos a la obra y lo dejaron todo listo. Viéndolo con la perspectiva del tiempo, la separación no fue dura, fue un lío de papeles, pero nada más.

El problema era la casa de mi madre; en un principio dejamos claro, que la casa era de quién era y que ella, solo viviría ahí, hasta que encontrase otra vivienda.

Durante el primer año, todo fue bien. Mis hijos iban cada fin de semana a casa de alguno de sus padres. No hubo problemas con la pensión y en vacaciones y navidades, coincidimos en varias ocasiones y todo marchó bien.

Pero ella, seguía en la casa y parecía que no iba a mudarse nunca de ahí.

Varias veces le pregunte a mi hija mayor, si sabía si su madre estaba buscando otra vivienda, por su cuenta o con la ayuda de alguna inmobiliaria.

Pero mis hijos no sabían nada, ni habían observado ningún movimiento en esa dirección.

Pasaron dos años más y supe que mi ex, estaba saliendo con un hombre que había conocido, a través de una amiga de las redes sociales.

Me enteré, que se iban a ir a una casa más grande en otra urbanización y pensé que por fin podría disponer de la casa de mi madre.

Pero me equivoque; la realidad era completamente distinta.

Aún habiéndose mudado con su nueva pareja a otra urbanización, mi ex mujer me decía que seguía viviendo en la casa de mi madre, negando incluso haber rehecho su vida con otra pareja.

Decidí hablar con mi amigo abogado y me señalo, que debíamos litigar. Que sólo una sentencia podría poner fin a esta injusta situación.

Me recomendó contratar a la agencia DETECTIVES SEVILLA, con quienes había trabajado en innumerables ocasiones, tanto en el área familiar como en el área empresarial, para que obtuviera las pruebas y demostrara que mi ex, vivía en otro lugar y que no quería irse o darme la casa, por ninguna justificación razonable, salvo su mala fe y voluntad de que no pudiera disponer de mi casa.

Contacté con el despacho que me recomendó: DETECTIVES SEVILLA. Tras contarles mi situación me ofrecieron una solución de investigación privada y un presupuesto.

La investigación que contraté con ellos iba a constar de varias gestiones y controles, para conseguir grabaciones de mi ex, entrando y saliendo de su nueva casa, para verificar y acreditar, que vivía ahí y no en la casa de mi madre.

Las gestiones de investigación incluyeron grabaciones con cámara oculta para dejar constancia de las declaraciones de los vecinos e incluso hablar con mi ex. Este punto, le dije a la directora de DETECTIVES SEVILLA, que iba a ser un poco difícil. Le dije que conocía bien a mi ex tras tantos años juntos, y que era una persona muy suya, muy “especial”; que sería difícil que pudieran sacarle cualquier información. Pero la directora me tranquilizó diciéndome que lo dejara en sus manos, que disponiendo del mejor equipo de detectives de Sevilla obtendría las pruebas que precisaba.

La investigación duró menos tiempo del que pensaba. En seguida fueron capaces de obtener pruebas de que mi ex ni pisaba la casa de mi madre, y que residía en el domicilio de su actual pareja.

En cuanto a la cámara oculta, no sólo me sorprendió gratamente, sino que me tuve que quitar el sombrero ante el extraordinario trabajo de la detective.

No sólo había sacado toda la información y testimonios de vecinos, del portero, de carteros. También a mi ex-mujer; dejando constancia del odio que me profesa, acumulado durante tantos años, afirmando que se quedaría con la casa de mi madre todo el tiempo que pudiera, aunque tuviera que alegar ante el juez, que no había podido conseguir otra vivienda. Que esa casa se quedaría vacía para que se pudriera y no pudiera volver a ella.

No hizo falta ir a juicio; tan pronto como mi abogado se citó con su abogada, sacó las pocas pertenencias suyas que quedaban en la casa y me hizo llegar las llaves a través de su letrada.

Si no hubiera sido por DETECTIVES SEVILLA quién sabe el tiempo que habría tenido que seguir esperando para recuperar lo que es mío.

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