Los detectives privados ofrecen distintos servicios de investigación que persiguen la averiguación de unos hechos o conductas privados, así como la prueba de estos hechos.

La probática es la disciplina que guía tanto a detectives privados como a abogados en la prueba de determinados hechos o circunstancias. Su desconocimiento o mala praxis, puede llevar a no acreditar o probar suficientemente los hechos objeto de la investigación, de ahí que sea fundamental conocer bien esta ciencia, para evitar perder un juicio.

Los detectives privados poco avezados, a menudo son los responsables de que sus clientes pierdan los juicios mucho antes de la celebración de éstos, por el desconocimiento de la probática: disciplina que guía tanto a detectives privados como a abogados en la prueba de determinados hechos o circunstancias. Carecer de una estrategia es un error de principante. En Ajedrez, sucede de igual forma. Lástima que en investigación privada no haya una joya equivalente a “Mi sistema” de Aron Nimzowitsch.

Uno de los errores que más repiten estos detectives privados se fundamenta en su desconocimiento del concepto “continuidad en el tiempo”, en la importancia de la demostración y defensa del mismo con nuestra investigación y sus frutos.

Imaginen por un momento que uno de estos detectives privados recibe una solicitud de presupuesto para demostrar que una mujer trabaja en economía sumergida en un restaurante. Imaginen que este detective privado sin conocimientos en probática, proporciona a su cliente el presupuesto del servicio de observación y control de esta mujer (lo que vulgarmente se conoce como “seguimiento”) por un día. Es decir, le pasa a su cliente los honorarios que suponen el control de esta mujer durante ese día, desde que sale de su domicilio hasta una vez finalizada su jornada laboral.

Ni que decir tiene, que al presupuestar un día de servicio, su investigación será mucho más económica que la de otro profesional, quien conociendo la importancia de obtener pruebas sólidas e irrefutables, asesorará y presupuestará a su cliente más días de control (un mínimo de tres, ya lo veremos más adelante). El perjudicado en esta historia será el cliente, quien habiendo escogido un presupuesto económico no sabe que su juicio estará perdido mucho antes de su celebración, puesto que es imposible probar que alguien realiza algo de manera continuada en el tiempo (y no puntualmente) con un día de control. La dirección de una línea recta jamás se pudo describir con un punto. Lo mismo sucede con la prueba de algo que se realiza de manera continuada en el tiempo, necesitaremos más “puntos” (días) para poder definir esta recta espacio-temporal.

Nuestro compañero, el detective privado inexperto, realizará su investigación, podrá obtener todo tipo de imágenes de esta señora trabajando en el restaurante, pero al llegar al juicio, sus pruebas no resultarán determinantes, puesto que como le sucedió a estos inspectores de la Seguridad Social (leer este artículo), a esta investigación le falta lo fundamental: una sólida base probática. Para los investigados, salir airosos de situaciones así, donde el detective privado ha realizado una mala planificación o diseño de la investigación, es sumamente fácil: sólo tienen que alegar que realizaron la acción de manera PUNTUAL (ayudar a su familiar o amistad en el restaurante) ESE DÍA, o esa mañana, o esa hora; por las razones que sean.

¿Cómo podríamos haber demostrado que en realidad no fue una “asistencia” puntual y que esta conducta se realizaba de manera continuada en el tiempo, existiendo por tanto una relación laboral estable?

Muy sencillo, el diseño o planificación de este servicio debería haber contado, como ya adelantamos, con más días de control. Tres días como mínimo. Días tomados aleatoriamente de días distintos de la semana, de semanas distintas y de al menos dos meses distintos. Con esta amplia muestra (cubrimos dos meses, con nuestros días aleatorios), claramente se impide la defensa y alegación de una acción puntual (escapatorias): “le estuve ayudando ese día” o “mi amiga me pidió que le echase una mano esa semana” o “sí que estuve trabajando allí, pero sólo por quince días” o que diga que “sólo estuve trabajando ese mes”. El juez verá claro que hay una relación laboral estable y en economía sumergida (al no constar esta persona registrada en la Seguridad Social).

Conceptos clave para ser recordados tanto por estudiantes de la carrera de investigación privada, como por detectives privados veteranos:

1º En ajedrez la partida no finaliza con el primer jaque, finaliza con el jaque mate, que se culmina con la amenaza al rey con una pieza contraria y que éste no tenga ninguna casilla a la que escapar, ni pieza propia que interponer en su defensa. En investigación privada sucede igual: no se pueden dejar vías de escape, y se deben prever todas las alegaciones (hay que saber cerrar bien la red de mate, de la que ya hablaremos en otro artículo).

2º Lo barato, puede resultarle caro al cliente. Planificad los servicios de manera responsable y si el servicio necesita más días, no los escatiméis por miedo a encarecer el presupuesto y perder el caso.

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